sábado, 5 de octubre de 2013

Unas chicas enamoradas de la ovalada

Publicado en Diagonales


Universitario de La Plata tiene algo más por lo que enorgullecerse: es el único club de rugby de la ciudad de La Plata que cuenta con un equipo de rugby femenino. Desde hace un mes, un grupo de mujeres rugbiers se entrenan y sueñan con sumarse el próximo año al torneo que organiza la Unión de Rugby de Buenos Aires.
¿Mujeres rugbiers? Sí. Si bien en la ciudad ya hubo antecedentes, la iniciativa que llevó adelante Soledad Caracoch es un sueño propio hecho realidad. “Esto estaba en mi cabeza desde que conocí el rugby”, dice.
Soledad es de Lobos, se recibió de profesora de educación física en la UNLP y entró al club hace tres años para entrenar a las infantiles de la U; mientras, se fue capacitando a través de diferentes cursos de la URBA. Y decidió presentarle un proyecto a la Subcomisión de Rugby albinegra para conformar un equipo femenino; y se lo aprobaron. Desde ese momento, comenzó la búsqueda de chicas a través de la red social Facebook y encontró eco: la “idea era ver qué pasaba” y en la primera clase se presentaron 16 chicas.
Y hoy, a poco más de un mes, ya sumaron casi 30 jugadoras, de las cuales sólo dos tenían conocimientos previos. “La principal duda cuando arrancaban era saber qué íbamos a hacer, si nos íbamos a golpear o no”, cuenta. Ella había arrancado como entrenadora, pero al poco tiempo que no podía cumplir ese rol y el de jugadora a la vez; por eso, decidió dar un paso al costado y Emiliano Cruz Manganielli es quien se hizo cargo, con la ayuda de ella y otra profe, Stefanía Añahual.
“Es difícil dominar un grupo de mujeres, y sobre todo cuando sos mujer”, reconoce Soledad. Y dice no haber sentido ninguna situación de discriminación en el club de Gonnet: “Siempre nos dieron su apoyo, lo que sí quizás pasa es que te miran raro cuando decís que sos entrenadora. Pero ahora hay muchas entrenadoras en el país, y me encanta. Y además, los entrenadores hombres vienen más abiertos”.
El rugby es conocido socialmente como un deporte masculino, de hombres que se golpean, andan juntos para todos lados y toman cerveza. Como todo preconcepto, tiene algo de realidad y otro de generalización, del que de todos modos, Soledad elige escapar: “Somos rugby femenino, no somos ningún ´Carlitos´, nos comportamos como mujeres”.
Cuando tiene que marcar un objetivo próximo, ella lo tiene muy claro: “Es juntar gente y sumarse a la URBA el año que viene a la categoría Desarrollo, después a Campeonato”.
Antes de finalizar la nota y terminar con el entrenamiento para ir a disfrutar de un tercer tiempo de pizzas con el resto de las chicas en el quincho, Soledad deja un concepto: “Conozco los valores que se manejan en el rugby, y en el club. Esto es para jugar y venir a divertirse”.



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