jueves, 3 de octubre de 2013

Con la ayuda de los demás, todo es posible






El rugby femenino es una disciplina sin dudas emergente que involucra la novedad de ver a la mujer practicando un deporte que rompe, a todas luces, con la idea lo femenino.

En principio no fue fácil ver a una mujer practicando rugby, ya que como todos sabemos es tradicionalmente un deporte de caballeros, practicado por hombres y que por historia es disputado por personas fuertes y de abultada contextura física. Pero la iniciativa de un grupo de chicas, seguido por la exigencia de precisar de un club que las abale para competir, hizo que dos clubes en la ciudad de La Plata puedan hoy en día contar con equipos de rugby femenino compitiendo en los grandes torneos del país.

La bienvenida de las mujeres en los clubes fue agridulce: es verdad que los prejuicios de ver una mujer jugando rugby fueron los protagonistas en esta etapa de adaptación, pero también que ellas recibieron importante, y necesario, apoyo por parte de las instituciones y de los jugadores hombres.

Clubes del interior del país fueron los primeros en brindar esta posibilidad a las mujeres fanáticas del rugby. Córdoba Rugby Club fue el primer club del país en hacerle lugar a la mujer en la disciplina allá por el año 2008.

Desde aquel momento a la actualidad las cosas han ido cambiando y el deporte es una realidad en nuestro país: cada vez son más las mujeres y los clubes que abren sus puertas. La práctica no varía mucho en cuanto al practicado por los hombres y a la hora de verlas en acción los prejuicios quedan de lado. Las mujeres que se animan a la disciplina son consientes de que es un deporte de contacto, que pueden ser golpeadas y en el que deben golpear, y es por eso mismo que se preparan de igual manera que los hombres.

La ciudad de La Plata cuenta con dos equipos de rugby femenino, ellos son Universitario y La Plata Rugby Club, ambos desde hace poco más de un año reciben chicas interesadas en practicar este deporte y llevan adelante un proyecto que pensado hace años atrás resultaba imposible. Hoy es real, las chicas tienen su lugar en los clubes platenses y son bien recibidas. Es verdad que en principio fue una complicación, días en que los pasillos del club eran transitados constantemente por hombres solamente; hoy, las mujeres también se pasean por ahí y hasta se deben tomar recaudos para que ciertas "comodidades" propias de un ámbito puramente masculino no se continúen replicando: lo cual conllevó un proceso de adaptación.

La realidad indica que los clubes abrieron sus puertas a esta nueva disciplina y que las mujeres toman dicho proyecto con gran compromiso y así lo llevan adelante. La relación entre jugadores y jugadoras es de ida y vuelta, colaborando ellos en los entrenamientos de ellas, compartiendo terceros tiempos y alentándose mutuamente en los partidos.

Desde el año 2007 la disciplina cuenta con un seleccionado nacional conocido como “Las Pumas” y muchas de estas chicas sueñan con ser parte de este. Como todo en el deporte, es un proceso y así ellas lo entienden, y la participación en el seleccionado también es una de esos objetivos a largo plazo. Cada uno de los clubes prepara a sus chicas para competir de la mejor manera en los torneos que se disputan en el país, pero sin perder de vista que un seleccionado de la disciplina esta a la espera de nuevas promesas.

El rugby femenino es uno de esos deportes que rompe con la idea de que todo ya está dicho, con la idea de que los deportes de hombres son unos y los de mujeres son otros, con ese prejuicio de que la mujer está destinada a ser estéticamente de una manera y el hombre de otra. Sin dudas es meritorio lo realizado por cada uno de los clubes que día a día lucha por seguir con este proyecto a delante y que busca horizontes futuros, pero más meritorio aun es lo hecho por las primeras mujeres que se animaron a jugar al rugby y de alguna manera contagiaron y abrieron los ojos de muchas otras que finalmente se sumaron. Es una buena manera de romper con la hegemonía que se plantea en varios aspectos deportivos.

Los deportes emergentes son un claro ejemplo de que no todo está dado, de que siempre pueden surgir cosas nuevas y que con la ayuda de los demás, todo es posible.



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